Hércules Poirot 1.2

Ese extraño hombrecillo 

El nombre de Hércules fue escogido por Christie en honor al héroe clásico griego y en un intento de señalar que este detective era el Hércules, el héroe, de su época. Poirot es sin duda un héroe moderno que si bien puede ser terrible, como él mismo dice, también es humano e imperfecto. Su grandeza reside en su cabeza tanto como en su corazón y esto se refleja en la personalidad general del detective. Hércules es el más sociable de los tres investigadores que hemos analizado, y con ello se aparta del estereotipo de máquina de pensar establecido por sus predecesores. Mientras que Dupin y su acompañante viven en un apartamento desconocido para evitar las visitas y Sherlock no disfruta especialmente de las situaciones sociales, Poirot es lo que se conoce como social butterfly: se siente como pez en el agua en las reuniones y las fiestas y goza de la compañía y de conocer a gente nueva.  Además, en contraste con la brusquedad y frialdad de Sherlock, este detective se caracteriza por su amabilidad en general, su caballerosidad extrema y sus modales impecables. 

Poirot es de nacionalidad belga pero reside en Inglaterra y domina tanto el francés como el inglés. Su original procedencia fue inspirada por los numerosos refugiados belgas que se asentaron en Gran Bretaña durante la Primera Guerra Mundial.  La condición de extranjero del personaje supuso un relativo distanciamiento del público para con él, sin embargo, también conllevó ciertas ventajas. Su nacionalidad belga y su calidad de francoparlante le permitieron adoptar una innumerable cantidad de manías y excentricidades, así como de ideas y opiniones originales, que se justificaban por el hecho de ser extranjero. El personaje posee una exagerada compulsión por el orden y la pulcritud en general y destaca por su absoluta vanidad tanto en el plano estético como en el intelectual.  En cuanto a su físico, no puede ser más llamativo: Poirot es de baja estatura y su cabeza presenta la inequívoca forma de un huevo en su cáscara. Esta imagen que se ve reforzada por un pelo corto, no muy abundante y pegado al cráneo. A pesar de tener los ojos verdes «como un gato», su atributo más característico es su bigote, que cuida con mimo manteniéndolo siempre erizado y engomado. Sus numerosas extravagancias, su peculiar personalidad y su inusitado físico ayudaron a crear a un personaje entrañable, muy querido entre los lectores, que acabaron apreciándolo como uno aprecia a un familiar brillante, estrambótico y bonachón. 


El actor británico David Suchet caracterizado de Poirot. 


El público adoraba a Poirot pero no así Agatha Christie, que acabó por aborrecerlo tras años de aguantar su pomposidad y gigantesco ego. Sin embargo, la autora consideraba su deber darle al público lo que quería y el público le quería a él. La popularidad de Poirot es grande tanto fuera como dentro de los libros, dónde todos aquellos con incógnitas para resolver hacen cola ante su puerta. El negocio de detective resulta lucrativo, especialmente cuando uno es infalible como en el caso de Poirot. Así el detective consigue ahorrar un significativo capital y comienza a aceptar únicamente los casos que le interesan. Finalmente, anuncia su retiro una y otra vez y una y otra vez lo abandona cuando se presenta algún caso intrigante. Aquí encontramos un punto en común entre Holmes y Poirot, ambos se aburren con facilidad y a ambos les entretiene un buen desafío.  Cabe observar que Poirot gestiona su inactividad con mayor gracia que Holmes pero puede intuirse una reminiscencia de los hábitos toxicómanos de Holmes en el gusto de Poirot por las copiosas comidas y por todas las formas de lujo y confort. 

En cuanto al método de Poirot, este puede resumirse en dos de sus frases más comunes: «orden y método» y el uso de «las pequeñas células grises». Poirot se burlará en más de una ocasión de los detectives «sabueso» que se arrastran penosamente de una escena del crimen a otra y olfatean, cual perros de caza, en busca de colillas y huellas de pisadas. Además de examinar el lugar del crimen, Poirot analizará la personalidad de la víctima y la psicología del asesinato. Si Dupin era un lógico y Holmes un científico, Poirot es un psicólogo. Como tal procurará con especial cuidado mantener a los implicados hablando, pues afirma que los más peligroso para un mentiroso es una conversación, que si es lo bastante extensa acaba por delatarle.

Poirot posee por sí mismo un encanto especial que predispone a los demás, especialmente a las mujeres, a compartir con él sus secretos. Si lo anterior falla, también es muy hábil mintiendo sobre sí mismo y en ocasiones exagera su acento y modales extranjeros para que aquellos que le rodean le subestimen. Poirot conversa con todos los implicados en un crimen y recopila cuanto le dicen con orden y método para después combinar esa información con su profundo conocimiento de la naturaleza humana. Conocimiento adquirido probablemente durante sus muchos años de servicio en la policía de Bruselas, previamente a su primera aparición en El misterioso caso de Styles.  Poirot afirma que cualquiera, que ejercite su inteligencia, puede por hábito llegar correctamente a la solución de un enigma y a menudo se desespera ante la falta de imaginación o las descabelladas ideas de su watson particular, el capitán Hastings 

Como no podía ser menos, es más, por inspiración de los dos detectives anteriores, Poirot tiene un acompañante-cronista: el capitán Arthur Hastings. Hastings es un militar retirado, como Watson, y realiza la función de narrador durante las primeras novelas de la autora pero, cuando esta madura su técnica, el capitán parte felizmente casado hacia Argentina y deja que nuestro detective opere solo bajo, la guía de un narrador en tercera persona. Al igual que Holmes y Watson, Poirot y Hastings están unidos por una gran amistad y aun así se llaman por el apellido. Los dos constituyen un magnífico duo dinámico marcado por el aprecio y el respeto mutuo, y por sacarse de quicio mutuamente.  Esta amistad genio-persona normal, constituye otro de tantos puntos en común entre las obras de nuestros tres detectives. Tanto Dupin como Holmes como Poirot coinciden en su genialidad, en salirse de lo común, en diferenciarse de los demás; sin embargo, tal vez nunca habríamos llegado a saber de ellos de no ser por sus compañeros que, al igual que los vinculan a la realidad en sus obras, también los conectan con los lectores al poner por escrito los relatos de sus aventuras. 


El capitán Hastings, interpretado por Hugh Fraser, y Hércules Poirot en Agatha Christie: Poirot 


Poirot, al contrario que los dos detectives anteriores es religioso, es más, es un ferviente católico. El detective hace frecuentes referencias a «le bon Dieu», el buen Dios, y a la inescrutabilidad de sus designios. Poirot cree que Dios le ha puesto en la Tierra para combatir el crimen y haciéndolo cree servir al Altísimo. 

Para concluir, cabe señalar que son muchos los actores que han prestado su cara al detective belga. Entre los afortunados se cuentan figuras tan prominentes como la de Charles Laughton y Peter Ustinov, pero si hay que escoger la interpretación más auténtica de este extraño hombrecillo belga la respuesta es simple: David Suchet. El actor británico ha dedicado 25 años de su vida, desde enero de 1989 hasta noviembre de 2013, a la interpretación del detective en la serie televisiva Agatha Christie: Poirot. Leyó cada una de las novelas y relatos de Poirot para prepararse para el papel y también visionó cada pieza cinematográfica en la que aparecía el personaje. Veinte años después y tras haber llevado al cine cada una de las 33 novelas y más de 50 relatos cortos en los que aparece el detective, Suchet es la cara de Poirot en todo el mundo.Aquí os dejamos un enlace a una página muy completa en la que podéis encontrar todo tipo de información sobre el detective. Abajo, un documental en el que David Suchet realiza una inmersión de despedida en la figura de Hércules Poirot.



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